Saludos a quien se asome a este post de blog, me llamo Oriana, soy médica epidemióloga. Funcionaria pública desde hace escaso un año en el Ministerio de Sanidad.
Gracias a un curso del INAP sobre fundamentos de igualdad es que me encuentro abriendo por primera vez un diario de aprendizaje, sumergiéndome en el twitter que tengo abandonado y repasando conceptos de desigualdades de género.
A pesar de considerarme una mujer feminista y por supuesto una activista de las desigualdades de todo tipo, en particular las inequidades en salud, desde que he sido madre tengo un regusto amargo en la boca. Los abordajes más teóricos del feminismo se me han quedado cortos cuando una encarna algo tan complicado como la maternidad, incluido embarazo, parto, postparto y cuidados de alguien tan indefenso como un recién nacido mamífero. Si antes me sentía parte de un colectivo que históricamente había tenido menos capacidad de acceder a oportunidades, recursos, poder, visibilidad...ahora me he dado de bruces con el mundo de la infancia y pienso que aún están más a la cola en vulnerabilidad.
En la ecuación que propone el feminismo más mainstream (por favor, perdonen mi desconocimiento al respecto, seguro que hay corrientes con nombres que desconozco) me falta más atención a los cuidados (de menores, personas con discapacidad, con problemas de salud, etc) como elemento central desde el que debería pivotar una vida más saludable, más sostenible.
En casa soy madre y principal proveedora de ingresos (iba a decir de la economía familiar, pero no me atrevo...ay si le pusiéramos cifras a los cuidados!), después de un año de excedencia por cuidados de nuestro hijo nos gastamos los ahorros. Mi pareja tiene trabajo intermitente, lo que conlleva mucha incertidumbre y a veces precariedades sobrevenidas.
Hemos tratado de hacer plannings familiares donde el trabajo "productivo", las actividades domésticas y los cuidados, así como el ocio y tiempo libre se equilibre lo más posible. Y, al menos en nuestro caso, no lo hemos conseguido. O se pierde poder adquisitivo y oportunidades laborales, o se pierde salud, o se le da una infancia a nuestro hijo lejos de su familia. ¿Es esto una encrucijada de valores de nuestra sociedad, del desarrollo sostenible planetario? ¿Qué nos jugamos?
Deseosa de conectar y aprender en este camino...abro orejas, ojos y corazón. Empezamos.